sábado, 17 de abril de 2010
lunes, 31 de agosto de 2009
"Haces falta Amigo" Fernando Benedetti Racines

Después de tu partida
Hace unos pocos meses,
sin dudar que navegas
en el perfume de la eternidad
en donde no existe el tiempo,
me detengo y pienso
que ahora nos quieres decir algo
desde arriba,
Hace unos pocos meses,
sin dudar que navegas
en el perfume de la eternidad
en donde no existe el tiempo,
me detengo y pienso
que ahora nos quieres decir algo
desde arriba,
desde tu nueva morada
ó tal vez ya nos dijisteis todo
lo que tenías que decirnos.
Si quieres habla,
ó tal vez ya nos dijisteis todo
lo que tenías que decirnos.
Si quieres habla,
porque nosotros te tendremos
ocupado con tus poemas
ocupado con tus poemas
y con los versos del infinito,
ya que fuiste uno de sus más activos miembros.
No te la pondré difícil,
desde lo alto como espíritu del bien,
inspira a tus colegas
para que escribamos
locuras cuerdas,
para que interpretemos
ya que fuiste uno de sus más activos miembros.
No te la pondré difícil,
desde lo alto como espíritu del bien,
inspira a tus colegas
para que escribamos
locuras cuerdas,
para que interpretemos
los instantes
codificados de la vida,
expresadas en
palabras de color
codificados de la vida,
expresadas en
palabras de color
en blanco y negro,
para jugar a diario
para jugar a diario
con la luz del universo
sutil visitadora,
en la flor como en el agua,
para navegar sobre las pasiones
de lo que será el futuro
que solo se pueden ver en los ojos
de aquel poeta apasionado,
que de los instantes del ahora
los convierte
en los recuerdos de las flores
adormecidas en el silencio puro.
Continúa con ese soplo demencial
para que nos certifiques,
que el espíritu de la tempestad
baila sobre las ciénagas
sutil visitadora,
en la flor como en el agua,
para navegar sobre las pasiones
de lo que será el futuro
que solo se pueden ver en los ojos
de aquel poeta apasionado,
que de los instantes del ahora
los convierte
en los recuerdos de las flores
adormecidas en el silencio puro.
Continúa con ese soplo demencial
para que nos certifiques,
que el espíritu de la tempestad
baila sobre las ciénagas
de la tristeza,
como si fueran
como si fueran
verdes sus praderas
y que es en el jardín de la alegría
donde florece la sonrisa de la vida,
de las musas, de los caminos,
de las caricias inéditas,
arropadas
y que es en el jardín de la alegría
donde florece la sonrisa de la vida,
de las musas, de los caminos,
de las caricias inéditas,
arropadas
por ese talismán ciego
de tu alma enardecida,
porque fueron tus palabras
de tu alma enardecida,
porque fueron tus palabras
expresadas
en los papeles
en los papeles
de la inspiración nocturna,
cuando afloraron los sentimientos
de la furia de tus poemas,
y donde aprendiste
cuando afloraron los sentimientos
de la furia de tus poemas,
y donde aprendiste
que los silencios
eran como acariciar el cielo,
máxima expresión del alma.
Cuanto daría por gritar
eran como acariciar el cielo,
máxima expresión del alma.
Cuanto daría por gritar
en el silencio,
sin despertar a nadie,
sin darme cuenta
sin despertar a nadie,
sin darme cuenta
que estoy gritando,
pero que soy arrullado
pero que soy arrullado
por el silencio mismo.
Carliche, vives en los sentimientos de tus amigos.
Carliche, vives en los sentimientos de tus amigos.
sábado, 25 de julio de 2009
" A MI AMIGO CARLOS ALFONSO" Por Fernando Benedetti Racines
Carliche:
Tu ausencia se asemeja al reloj de arena
que bordan los días, las horas, los segundos
con la rigidez de los espacios,
te recuerdo en aquel árbol que se desoja
en el otoño,
pero también te evoco en el desierto de Atacama,
donde la soledad te rindió tributos
en los deseos del alma
y porque no, también te recuerdo
en las islas galápagos, cuando el amor por la naturaleza
marco el rumbo de cambiar los toros por los poemas rotos.
Conocí a Sean Sebastián tu hijo,
sin lugar a dudas se puede afirmar que de palo tal astilla,
trasluce en él tu talento ensordecedor
y el cariño de un alma bondadosa
regada por el agua de una huella sueca
que imprime su carácter.
Es el actor que devolverá tu aliento
a los recuerdos que tus amigos
aguardamos en la taciturna espera
de los vacios fraternales.
Recuerdo aún tu poema
en que la guitarra suena
en esas manitas
donde las notas de plata
acarician los oídos
no vibran,
aprenden de la vida
que es mejor estar muerto
que agonizar en el olvido.
Se levanta sonámbulo
el reflejo de la música
que no escucha el interior de mis sentidos
pero que parpadeaba ciega
en el lecho de un alma herida.
Esas últimas estrofas hacen parte de tus poemas,
de la manifestación de tu corazón de poeta lirico
que despierta una luz que se duerme
pero que no se olvida y
que siempre serán cuerdas de la guitarra
que te acompañará en los sinnúmeros
visitares en la diversidad del universo.
Hoy tus amigos seguimos el agua refrescante
de la acequia, que permanecen en el recorrido
de las remembranzas de la personas
que nos asomamos
en la ventanas de la amistad eterna.
Tu ausencia se asemeja al reloj de arena
que bordan los días, las horas, los segundos
con la rigidez de los espacios,
te recuerdo en aquel árbol que se desoja
en el otoño,
pero también te evoco en el desierto de Atacama,
donde la soledad te rindió tributos
en los deseos del alma
y porque no, también te recuerdo
en las islas galápagos, cuando el amor por la naturaleza
marco el rumbo de cambiar los toros por los poemas rotos.
Conocí a Sean Sebastián tu hijo,
sin lugar a dudas se puede afirmar que de palo tal astilla,
trasluce en él tu talento ensordecedor
y el cariño de un alma bondadosa
regada por el agua de una huella sueca
que imprime su carácter.
Es el actor que devolverá tu aliento
a los recuerdos que tus amigos
aguardamos en la taciturna espera
de los vacios fraternales.
Recuerdo aún tu poema
en que la guitarra suena
en esas manitas
donde las notas de plata
acarician los oídos
no vibran,
aprenden de la vida
que es mejor estar muerto
que agonizar en el olvido.
Se levanta sonámbulo
el reflejo de la música
que no escucha el interior de mis sentidos
pero que parpadeaba ciega
en el lecho de un alma herida.
Esas últimas estrofas hacen parte de tus poemas,
de la manifestación de tu corazón de poeta lirico
que despierta una luz que se duerme
pero que no se olvida y
que siempre serán cuerdas de la guitarra
que te acompañará en los sinnúmeros
visitares en la diversidad del universo.
Hoy tus amigos seguimos el agua refrescante
de la acequia, que permanecen en el recorrido
de las remembranzas de la personas
que nos asomamos
en la ventanas de la amistad eterna.
miércoles, 17 de junio de 2009
"TESTAMENTO" Fernando Benedetti Racines
Testamento
Benedetti 06/09
Dono mi cerebro para que puedas recordar
Lo bello de la intimidad de las tardes de junio
Inmortalizando las gotas que gime tú sudar
Allí nace el gozo, pero también el infortunio.
Te dejo mis ojos para refrescar
Las estaciones y en el horizonte ver
La primavera que besa el provocar
De la rosa cuando anuncia su entrever.
Confiero mis labios para morder
la factura de tus besos
y en su pago comprender
que mi boca es el ingreso a tu embeleso.
Testo mis oídos para acariciar
El intimo latir de tu corazón
Cuando la tristeza parece iniciar
el estertor alegre de tu pasión.
Entrego mi corazón para que rompas
Con ilusión los deseos del cuerpo
Y guardes el ritmo del compás
Cuando el amor llegue a su puerto.
Lego mis manos para no desperdiciar
Tu piel con temblor erótico
Donde asoma el impítu de codiciar
el rito de desarroparse en Pórtico.
Cedo mis hombros para que inclines tu cabeza
Cuando me recuerdes en el lecho
En el origen de la ausencia y te despoje la tristeza
Te aferres al corazón que está en mi pecho.
Otorgo mis pulmones para consagrar el aire
A tus besos que intimidan en el miedo ciego
Cuando tú boca enciende con donaire
La llama del amor que se prende como fuego.
Lo único que me llevo es el alma,
No se puede testar porque es ánima,
Es mi yo que firma un hasta luego
.Lo autorizado lo dejo en tono fuerte
Para cuando me llame la muerte
Te transfieran todo menos mi ego.
Benedetti 06/09
Dono mi cerebro para que puedas recordar
Lo bello de la intimidad de las tardes de junio
Inmortalizando las gotas que gime tú sudar
Allí nace el gozo, pero también el infortunio.
Te dejo mis ojos para refrescar
Las estaciones y en el horizonte ver
La primavera que besa el provocar
De la rosa cuando anuncia su entrever.
Confiero mis labios para morder
la factura de tus besos
y en su pago comprender
que mi boca es el ingreso a tu embeleso.
Testo mis oídos para acariciar
El intimo latir de tu corazón
Cuando la tristeza parece iniciar
el estertor alegre de tu pasión.
Entrego mi corazón para que rompas
Con ilusión los deseos del cuerpo
Y guardes el ritmo del compás
Cuando el amor llegue a su puerto.
Lego mis manos para no desperdiciar
Tu piel con temblor erótico
Donde asoma el impítu de codiciar
el rito de desarroparse en Pórtico.
Cedo mis hombros para que inclines tu cabeza
Cuando me recuerdes en el lecho
En el origen de la ausencia y te despoje la tristeza
Te aferres al corazón que está en mi pecho.
Otorgo mis pulmones para consagrar el aire
A tus besos que intimidan en el miedo ciego
Cuando tú boca enciende con donaire
La llama del amor que se prende como fuego.
Lo único que me llevo es el alma,
No se puede testar porque es ánima,
Es mi yo que firma un hasta luego
.Lo autorizado lo dejo en tono fuerte
Para cuando me llame la muerte
Te transfieran todo menos mi ego.
viernes, 5 de junio de 2009
VIVES EN NUESTRO RECUERDO, AMIGO
JUNIO 6 DE 2.009
Por: Fernando Benedetti
Carlos, te fuiestes como ave migratoria
Buscando parajes escondidos
Tu vida que fue riqueza extraordinaria
Se dispersó en instantes como soplos idos
Me espanta tu silencio en la oscuridad
El misterio me entristece
Cuando recuerdo que todo en la vida perece
Pero hay algo que no se pierde, la amistad
Nunca te gustaron las flores en camposanto
Ni las coronas ni los ramos
Tantas flores de poemas disfrutamos
Y en las rimas de tu afición, el canto.
JUNIO 6 DE 2.009
Por: Fernando Benedetti
Carlos, te fuiestes como ave migratoria
Buscando parajes escondidos
Tu vida que fue riqueza extraordinaria
Se dispersó en instantes como soplos idos
Me espanta tu silencio en la oscuridad
El misterio me entristece
Cuando recuerdo que todo en la vida perece
Pero hay algo que no se pierde, la amistad
Nunca te gustaron las flores en camposanto
Ni las coronas ni los ramos
Tantas flores de poemas disfrutamos
Y en las rimas de tu afición, el canto.
"LIBRE" Carlos Alfonso Uribe

LIBRE 14/8/81Carlos Alfonso Uribe
Me siento libre,
a la vez creo estar solo,
comunico en mí
los sonidos rupestres
y hago un laberinto de ilusiones.
No es Sábado de gloria,
mas tengo un Cristo en mis manos,
ya no existen
mas deseos en mi alma
que apacigüen mis ternuras,
no hay mas liebres
que pisen mis tormentos.
Sigo en un lánguido
desliz luminario,
entrego mis ideas al viento,
mi armonía al mar,
y en un punto solitario
me entretengo.
Violetas en un cuadro negro
para recoger en mi desierto,
voraz tamiz
de bellas sombras.
lunes, 25 de mayo de 2009
"LAS DOS PIEDRAS" Fernando Benedetti
RELATO (Cuento corto)
LAS DOS PIEDRAS
FERNANDO BENEDETTI 01/2.009
En una mañana soleada, caminando por la playa, como era mi costumbre, me encontraba en un silencio especial, que recorría los laberintos de mi cabeza, en forma ordenada, con presentimientos formulados, en esos momentos puros en ese pasear por la arena blanca de mi playa preferida, con la cabeza baja sumida en ese silencio descrito anteriormente, me encontré dos piedra, una de color oscuro y la otra blanca, percibí en aquel instante, que estas piedras revelarían alguna cosa. Iba caminando con mi amigo José Luis Almeida, incrédulo como ninguno, Le dije José: éstas piedras, representan la sabiduría, nos darán la oportunidad única, de conocer la respuesta de los acertijos de la vida, sus ojos parecían salirse de sus orbitas y me dijo, te has vuelto loco, son solo piedras, piedras que salen de lo profundo del océano.
Aparece Lola, amiga de la infancia, transitando adormitada, con signos de preocupaciones y desvelos, una vez nos saludamos, José le pregunta, qué te pasa Lola, ella cabizbaja, le responde, estoy en una sin salida, no sé qué hacer, se me han presentado a la puerta de mi casa, dos personas, con dos propuestas peculiares, no tengo las respuestas.
El sol seguía calentando la hermosura de su playa, era domingo, día en que la gente acude con la familia entera, para esparcir las penas, para tomar el descanso merecido de una semana, sin afán, pero llena trabajo.
Lola, una sicóloga de mucha reputación en nuestro medio, tenía unos 25 años, de cabello largo oscuro, bien cuidado, glamorosa de silueta suelta, llevaba sudadera y zapatos tenis.
La preocupación sonó a mi oído, se agudizó mi mente, la curiosidad devoraba, aquella tarde de domingo en donde Lola, nos contaría, que le habían propuesto esas dos personas, que arribaron a su casa. No despedimos ya era tarde, José sin titubear después del beso, le dijo: Lola, esta misma noche quiero hablar contigo. Ella con cierto rubor en sus mejillas, le contesta, te espero a las 8 y media.
José y yo hablamos largo rato, con la mente confusa y pensando, si las piedras encontradas, nos darían la respuesta a los misterios que acogían a Lola, si todo no era fruto del azar, del destino, de la circunstancias del momento, que rodeaba nuestro entorno.
El reloj marcaba las 8 de la noche, José tomó el teléfono y se comunicó con Lola, preguntándole si yo podía acompañarlo, no hubo traba, el camino estaba abierto. Salimos juntos y a la 8 y media, Lola nos recibía en su casa. Era una noche clara, llena de luceros y de estrellas, que deseaban ser testigos, de lo acontecido, entre las 8 y media y las 11 de la noche.
Una vez sentados en la terraza de la casa de Lola, José y yo no miramos y ambos miramos a Lola, insinuándole, que empezará su historia, que dijeron las dos personas peculiares y que no tenía las respuestas.
La primera de ellas, se llama Juana, afirma Lola. Juana, es una mujer hermosa, de edad madura, de piel bronceada o mejor mulata, de bella dentadura, de 1.72 de estatura y con unos ojos que penetran hasta el fondo de la intimidad del alma.
Mientras oía la historia, introduje la mano en mis bolsillos, agarré con fuerza las dos piedras, que reposaban dentro y las bendije con la mente, solicitándole al Todopoderoso, que si había necesidad de usarlas, fuera lo indicado para cumplir lo escrito, en el libro de la vida.
La otra persona era Oscar, joven de 28 años, mal vestido y deteriorado por su afanosa juventud mal vivida desgastada por la pasión y el vicio.
Juana, amiga de la familia de Lola, de varias generaciones, le dijo: Lola, tuve un sueño que necesito revelártelo, soy vidente, yo sé lo que me dicen, los sueños míos. Te vi, hace cinco días, caminado por la plaza de San Marcos, en un rincón del Huila y te vi cayendo por suelo, vi al hombre, disparándote desde una casa en ruinas. Efectivamente nos contaba Lola, tenía programado acudir aquel lugar para recibir su herencia, la cita era inaplazable.
Por otra parte Oscar, era hijo del conductor de su difunto abuelo, muy querido en la familia, le entregó una carta, la que leyó Lola detenidamente. En ella, se desvelaba una amenaza de secuestro, común en nuestro medio, señalaba la fecha exacta, la hora, el lugar de los anticipados acontecimientos. Los ojos del joven, como perdidos por la fatalidad que se aproximaba, revelándole un amor apasionado, le imploraba a su amor secreto e imposible, que se fuera de viaje, que no permaneciera en Cartagena.
Después de contarnos lo dicho por las dos personas, una muy amiga, la otra de un amor secreto y que no conocía, soltó de sus bellos ojos, lagrimas que corrían a través de sus mejillas. Quiero consejos amigos míos, no sé qué hacer, si acudir a recibir su herencia o huir de la ciudad, para no ser secuestrada, ni poder estar con su nuevo amor secreto.
Volví a meter la mano, en el bolsillo y tome en ella a mis dos piedras, la saqué, las mire con amor hondo, sin dudas y mirando a Lola, le conté la historia de mis piedras, de la blanca, de la negra, las del bien, las del mal, las que salieron de lo profundo del océano.
Como sin palabras, solo con la mirada fija y penetrante, le dije: las piedras deciden tu futuro, escoge una de mis manos, en cada una se encuentra, una de color blanco, que decide, si escoges la entrega de tu herencia; la otra, la negra, la que te indica que abandona Cartagena y el amor de aquel joven que te confesó, su querer en la penumbras de su loca juventud.
El reloj marcaba las 10 y 45 de la noche, José, los luceros, las estrella, y yo, éramos testigo de la decisión de Lola. Había escogido la partida, dejar la ciudad, no recibir su herencia, dejar los recuerdos al azar del pensamiento de Oscar. Nos dio un beso y nos dijo, hasta luego.
Han pasado ya cinco años, de esta historia, Lola vive en Nueva York, le entregaron su herencia y se caso con Oscar, viven Juntos desde hace tres años y tienen una hija que, también llamaron Lola.
LAS DOS PIEDRAS
FERNANDO BENEDETTI 01/2.009
En una mañana soleada, caminando por la playa, como era mi costumbre, me encontraba en un silencio especial, que recorría los laberintos de mi cabeza, en forma ordenada, con presentimientos formulados, en esos momentos puros en ese pasear por la arena blanca de mi playa preferida, con la cabeza baja sumida en ese silencio descrito anteriormente, me encontré dos piedra, una de color oscuro y la otra blanca, percibí en aquel instante, que estas piedras revelarían alguna cosa. Iba caminando con mi amigo José Luis Almeida, incrédulo como ninguno, Le dije José: éstas piedras, representan la sabiduría, nos darán la oportunidad única, de conocer la respuesta de los acertijos de la vida, sus ojos parecían salirse de sus orbitas y me dijo, te has vuelto loco, son solo piedras, piedras que salen de lo profundo del océano.
Aparece Lola, amiga de la infancia, transitando adormitada, con signos de preocupaciones y desvelos, una vez nos saludamos, José le pregunta, qué te pasa Lola, ella cabizbaja, le responde, estoy en una sin salida, no sé qué hacer, se me han presentado a la puerta de mi casa, dos personas, con dos propuestas peculiares, no tengo las respuestas.
El sol seguía calentando la hermosura de su playa, era domingo, día en que la gente acude con la familia entera, para esparcir las penas, para tomar el descanso merecido de una semana, sin afán, pero llena trabajo.
Lola, una sicóloga de mucha reputación en nuestro medio, tenía unos 25 años, de cabello largo oscuro, bien cuidado, glamorosa de silueta suelta, llevaba sudadera y zapatos tenis.
La preocupación sonó a mi oído, se agudizó mi mente, la curiosidad devoraba, aquella tarde de domingo en donde Lola, nos contaría, que le habían propuesto esas dos personas, que arribaron a su casa. No despedimos ya era tarde, José sin titubear después del beso, le dijo: Lola, esta misma noche quiero hablar contigo. Ella con cierto rubor en sus mejillas, le contesta, te espero a las 8 y media.
José y yo hablamos largo rato, con la mente confusa y pensando, si las piedras encontradas, nos darían la respuesta a los misterios que acogían a Lola, si todo no era fruto del azar, del destino, de la circunstancias del momento, que rodeaba nuestro entorno.
El reloj marcaba las 8 de la noche, José tomó el teléfono y se comunicó con Lola, preguntándole si yo podía acompañarlo, no hubo traba, el camino estaba abierto. Salimos juntos y a la 8 y media, Lola nos recibía en su casa. Era una noche clara, llena de luceros y de estrellas, que deseaban ser testigos, de lo acontecido, entre las 8 y media y las 11 de la noche.
Una vez sentados en la terraza de la casa de Lola, José y yo no miramos y ambos miramos a Lola, insinuándole, que empezará su historia, que dijeron las dos personas peculiares y que no tenía las respuestas.
La primera de ellas, se llama Juana, afirma Lola. Juana, es una mujer hermosa, de edad madura, de piel bronceada o mejor mulata, de bella dentadura, de 1.72 de estatura y con unos ojos que penetran hasta el fondo de la intimidad del alma.
Mientras oía la historia, introduje la mano en mis bolsillos, agarré con fuerza las dos piedras, que reposaban dentro y las bendije con la mente, solicitándole al Todopoderoso, que si había necesidad de usarlas, fuera lo indicado para cumplir lo escrito, en el libro de la vida.
La otra persona era Oscar, joven de 28 años, mal vestido y deteriorado por su afanosa juventud mal vivida desgastada por la pasión y el vicio.
Juana, amiga de la familia de Lola, de varias generaciones, le dijo: Lola, tuve un sueño que necesito revelártelo, soy vidente, yo sé lo que me dicen, los sueños míos. Te vi, hace cinco días, caminado por la plaza de San Marcos, en un rincón del Huila y te vi cayendo por suelo, vi al hombre, disparándote desde una casa en ruinas. Efectivamente nos contaba Lola, tenía programado acudir aquel lugar para recibir su herencia, la cita era inaplazable.
Por otra parte Oscar, era hijo del conductor de su difunto abuelo, muy querido en la familia, le entregó una carta, la que leyó Lola detenidamente. En ella, se desvelaba una amenaza de secuestro, común en nuestro medio, señalaba la fecha exacta, la hora, el lugar de los anticipados acontecimientos. Los ojos del joven, como perdidos por la fatalidad que se aproximaba, revelándole un amor apasionado, le imploraba a su amor secreto e imposible, que se fuera de viaje, que no permaneciera en Cartagena.
Después de contarnos lo dicho por las dos personas, una muy amiga, la otra de un amor secreto y que no conocía, soltó de sus bellos ojos, lagrimas que corrían a través de sus mejillas. Quiero consejos amigos míos, no sé qué hacer, si acudir a recibir su herencia o huir de la ciudad, para no ser secuestrada, ni poder estar con su nuevo amor secreto.
Volví a meter la mano, en el bolsillo y tome en ella a mis dos piedras, la saqué, las mire con amor hondo, sin dudas y mirando a Lola, le conté la historia de mis piedras, de la blanca, de la negra, las del bien, las del mal, las que salieron de lo profundo del océano.
Como sin palabras, solo con la mirada fija y penetrante, le dije: las piedras deciden tu futuro, escoge una de mis manos, en cada una se encuentra, una de color blanco, que decide, si escoges la entrega de tu herencia; la otra, la negra, la que te indica que abandona Cartagena y el amor de aquel joven que te confesó, su querer en la penumbras de su loca juventud.
El reloj marcaba las 10 y 45 de la noche, José, los luceros, las estrella, y yo, éramos testigo de la decisión de Lola. Había escogido la partida, dejar la ciudad, no recibir su herencia, dejar los recuerdos al azar del pensamiento de Oscar. Nos dio un beso y nos dijo, hasta luego.
Han pasado ya cinco años, de esta historia, Lola vive en Nueva York, le entregaron su herencia y se caso con Oscar, viven Juntos desde hace tres años y tienen una hija que, también llamaron Lola.
lunes, 18 de mayo de 2009
"PUNTO FINAL DE MARIO BENEDETTI"

Mario Benedetti, puso punto final en el último suspiro de su vida.
Este importante poeta, no muere, solo puede colocar un punto final a su obra. muy admirado por esta página y por el mundo entero, se inmortalizó con de su partida.
El léxico de Benedetti, ignorando las palabras poéticas y poniéndole la inspiración a otras, han hecho de la obra de Mario Benedetti, un lenguaje universal, una pasión colectiva, por el sentido expresado en el contenido de sus escritos, de sus cuentos, de sus poemas.
Gracias Mario por tu legado, por tu existencia, con la seguridad que seguiremos estudiando tu obra magistral. Desde aquí te expedimos el PREMIO NOVEL- HONORIS CAUSA. Paz en tu retiro
Este importante poeta, no muere, solo puede colocar un punto final a su obra. muy admirado por esta página y por el mundo entero, se inmortalizó con de su partida.
El léxico de Benedetti, ignorando las palabras poéticas y poniéndole la inspiración a otras, han hecho de la obra de Mario Benedetti, un lenguaje universal, una pasión colectiva, por el sentido expresado en el contenido de sus escritos, de sus cuentos, de sus poemas.
Gracias Mario por tu legado, por tu existencia, con la seguridad que seguiremos estudiando tu obra magistral. Desde aquí te expedimos el PREMIO NOVEL- HONORIS CAUSA. Paz en tu retiro
martes, 12 de mayo de 2009
"HASTA LUEGO CARLOS ALFONSO" Fernando Benedetti

A
Carlos Alfonso Uribe Martínez
Por Fernando Benedetti
Es un día triste,
mi amigo partió
sin despedida,
ni siquiera un hasta luego,
bajo el rigor
del impulso omnipotente,
donde se cobijan las fuerzas
del universo,
Para confrontar el misterio
de la libertad del espíritu,
de su envoltura mortal.
Carlos Alfonso Uribe Martínez
Por Fernando Benedetti
Es un día triste,
mi amigo partió
sin despedida,
ni siquiera un hasta luego,
bajo el rigor
del impulso omnipotente,
donde se cobijan las fuerzas
del universo,
Para confrontar el misterio
de la libertad del espíritu,
de su envoltura mortal.
Así era Carlos, impredecible
soñador y noble,
su música la hacía sonar
en la vasija de las circunstancias.
Con su poesía
construyó un castillo en su alma,
en las ventanas de la penas
sus palabras se prendían
como letras al papel cuando
su musa lo inspiraba
en sus viajes siderales.
soñador y noble,
su música la hacía sonar
en la vasija de las circunstancias.
Con su poesía
construyó un castillo en su alma,
en las ventanas de la penas
sus palabras se prendían
como letras al papel cuando
su musa lo inspiraba
en sus viajes siderales.
Ya no oiremos su risa,
no tendremos la nostalgia
de sus notas,
ni la irreverencia de sus escritos,
pero si la fuerza de sus poemas,
de sus palabras
bautizabandose en crecidas olas,
en mar bravío como lo fue
su vida, en la tormenta
de sus sentimientos, de sus pasiones,
que hasta los toros,
aprendieron a querer la vida
y a no codiciar la muerte,
cambiando un traje de luces
Por un ropaje de poemas rotos.
CARLICHE, el poeta fugaz
como solías llamarte,
deambulaste por las sombras
de la soledad que nadie acostumbra,
besaste la triste incomprensión
que los genios encuentran
en sus paseos bohemios,
definiendo la amistad
como un camino de herraduras
en un desierto de arenas movedizas.
Sé que tu ilusión nació con el sorbo de una
copa de coñac, en una playa de arenas
blancas escondidas,
en el jardín del juego
de ajedrez más lindo de tu vida,
con mil damas,
unas veces como peón de brega,
otras como rey sin corona,
terminando como alfil
para cuidar de nuevo la jugada de la vida.
La tierra te entregó amores
calentando en su hoguera
ilusiones,
removiendo cenizas
quemando sentimientos de dolor
que expresan tus poemas.
Poetas como tú
no malgastan sus encargos,
los desclavan
para desafiar la
Borrasca,
en la búsqueda
de la música en los desiertos,
de la soledad de Atacama
pegado en el batallar
de gotas largas,
espejismo
de arenas blancas,
bajo un sol robustecido
en danza con la luna en el horizonte
que tanto mencionabas.
Hemos sembrado
un altar de fuego
en tu erudito muro de facebook
que en instantes permaneció gélido
con tu partida triste
pero ahora arde,
está exaltado y
visitado por todos
no tendremos la nostalgia
de sus notas,
ni la irreverencia de sus escritos,
pero si la fuerza de sus poemas,
de sus palabras
bautizabandose en crecidas olas,
en mar bravío como lo fue
su vida, en la tormenta
de sus sentimientos, de sus pasiones,
que hasta los toros,
aprendieron a querer la vida
y a no codiciar la muerte,
cambiando un traje de luces
Por un ropaje de poemas rotos.
CARLICHE, el poeta fugaz
como solías llamarte,
deambulaste por las sombras
de la soledad que nadie acostumbra,
besaste la triste incomprensión
que los genios encuentran
en sus paseos bohemios,
definiendo la amistad
como un camino de herraduras
en un desierto de arenas movedizas.
Sé que tu ilusión nació con el sorbo de una
copa de coñac, en una playa de arenas
blancas escondidas,
en el jardín del juego
de ajedrez más lindo de tu vida,
con mil damas,
unas veces como peón de brega,
otras como rey sin corona,
terminando como alfil
para cuidar de nuevo la jugada de la vida.
La tierra te entregó amores
calentando en su hoguera
ilusiones,
removiendo cenizas
quemando sentimientos de dolor
que expresan tus poemas.
Poetas como tú
no malgastan sus encargos,
los desclavan
para desafiar la
Borrasca,
en la búsqueda
de la música en los desiertos,
de la soledad de Atacama
pegado en el batallar
de gotas largas,
espejismo
de arenas blancas,
bajo un sol robustecido
en danza con la luna en el horizonte
que tanto mencionabas.
Hemos sembrado
un altar de fuego
en tu erudito muro de facebook
que en instantes permaneció gélido
con tu partida triste
pero ahora arde,
está exaltado y
visitado por todos
tus amigos, que en
algún episodio de la vida
Te encontramos.
algún episodio de la vida
Te encontramos.
lunes, 4 de mayo de 2009
"MARIO BENEDETTI"

MARIO BENEDETTI
Este importante hombre de letras de 88 años, está actualmente delicado de salud. Desde esta tribuna, hacemos votos por su pronta mejoría.
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, más conocido como, Mario Benedetti, hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia, bautizado con cinco nombres, de acuerdo a la tradición italiana. Nació el 14 de septiembre de 1920, en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, República Oriental de Uruguay, pero su familia se trasladó a Montevideo cuando sólo tenía cuatro años. Cursó la primaria en el Colegio Alemán de Montevideo, donde comenzó a escribir poemas y cuentos. Debido a problemas económicos de la familia pronto tuvo que trabajar, de manera que sólo pudo completar sus estudios secundarios como alumno libre. Ese contacto tan temprano con el trabajo, le permitió conocer a fondo una de las constantes que registra su literatura: el mundo gris de las oficinas burocráticas de Montevideo. Entre 1938 y 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires. Allí vivió largo tiempo trabajando en una editorial. En 1946 Benedetti se casó con Luz López Alegre.
De regreso a Montevideo, dirigió en 1948 la revista literaria Marginalia, que duró hasta el año siguiente, fecha en que pasa a formar parte del consejo de redacción de la revista Número.
También en 1949, Benedetti publicó su primer libro de cuentos, Esta mañana, y un año más tarde, los poemas de Sólo mientras tanto. En 1953 apareció su primera novela, Quién de nosotros. Entre 1954 y 1960 ocupó tres veces la dirección literaria de Marcha, la revista más influyente de la vida política y cultural del Uruguay y una de las más importantes de América Latina. Fue clausurada en noviembre de 1974, después de sufrir numerosas suspensiones tras el golpe de estado de 1973. Con Poemas de la oficina, publicado en 1956, Benedetti influenció a los poetas de su generación sobre todo por el tono conversacional.
En 1957 viajó por primera vez a Europa. En ese mismo año, en el ámbito continental se produjo un acontecimiento que marcó no sólo a Mario Benedetti sino a todos los intelectuales latinoamericanos: la Revolución Cubana. Este hecho fue fundamental para el desarrollo literario y político del escritor uruguayo. Como el mismo ha declarado, le hizo mirar a América Latina cuando la mayoría de los intelectuales vivían deslumbrados por lo europeo. En 1966 visitó por primera vez Cuba y, entre1968 y 1971, trabajó en Casa de las Américas, institución cultural cubana.
En 1959 publicó el libro de El país de la cola de paja. Con su novela La tregua, que apareció en 1960, Benedetti adquirió importancia internacional. En 1973, ante el golpe de estado en su país, se vio forzado a salir de Uruguay. Inició un exilio de 12 años y vivió en Argentina, Perú, Cuba y España.Su enorme producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas canciones, y suma más de sesenta obras, entre las que destacan la novela Gracias por el fuego (1965), el ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), los cuentos de Con y sin nostalgia (1977) y los poemas de Viento del exilio (1981). En 1987 recibió el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. Sus libros más recientes son Despistes y franquezas (1990), Las soledades de Babel (1991), La borra del café (1992), Perplejidades de fin de siglo (1993) y su más reciente novela Andamios (1996). Su obra poética completa ha sido recogida en Inventario Uno (1950-1985) e Inventario Dos (1986-1991) y sus cuentos en Cuentos completos (1947-1994). Existe una biografía de Benedetti escrita por Mario Paoletti, que se titula Mario Benedetti, el aguafiesta.
Mario Benedetti, repartía su tiempo entre Uruguay y España. Después del fallecimiento de su esposa, Luz López, en abril de 2006, luego de luchar contra el alzhéimer, mudó su residencia al centro de Montevideo, Uruguay. Con motivo de este traslado, Benedetti, dona su biblioteca en España, al centro de estudios Iberoamericanos, Mario Benedetti, de la Universidad de Alicante.
NO TE RINDAS
No te rindas, aún estas a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo
Aceptar tus sombras
Enterrar tus miedos
Liberar tu lastre
Retomar tu vuelo
NO TE RINDAS, QUE LA VIDA ES: ESO
Continuar el viaje
Perseguir tus sueños
Destrabar el tiempo
Correr los escombros
Y destapar el cielo
NO TE RINDAS, POR FAVOR NO CEDAS
Aunque el frio queme
Aunque el miedo muerda
Aunque el sol se esconda
Y se calle el viento
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños
Porque la vida es tuya
Y tuyo también el deseo
Porque lo has querido
Y porque te quiero
Porque existe el vino
Y el amor es cierto
Porque no hay heridas
Que no cure el tiempo
Abrir las puertas
Quitar los cerrojos
Abandonar las murallas
Que te protegieron
Vivir la vida y aceptar el reto
Recuperar la risa
Ensayar el canto
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo
Celebrar la vida y retomar los cielos
NO TE RINDAS, POR FAVOR NO CEDAS
Aunque el frio queme
Aunque el miedo muerda
Aunque el sol se ponga y se calle el viento
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo
Porque ésta es la hora y el mejor momento
Porque no estás sola
Porque yo te quiero
Este importante hombre de letras de 88 años, está actualmente delicado de salud. Desde esta tribuna, hacemos votos por su pronta mejoría.
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, más conocido como, Mario Benedetti, hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia, bautizado con cinco nombres, de acuerdo a la tradición italiana. Nació el 14 de septiembre de 1920, en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, República Oriental de Uruguay, pero su familia se trasladó a Montevideo cuando sólo tenía cuatro años. Cursó la primaria en el Colegio Alemán de Montevideo, donde comenzó a escribir poemas y cuentos. Debido a problemas económicos de la familia pronto tuvo que trabajar, de manera que sólo pudo completar sus estudios secundarios como alumno libre. Ese contacto tan temprano con el trabajo, le permitió conocer a fondo una de las constantes que registra su literatura: el mundo gris de las oficinas burocráticas de Montevideo. Entre 1938 y 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires. Allí vivió largo tiempo trabajando en una editorial. En 1946 Benedetti se casó con Luz López Alegre.
De regreso a Montevideo, dirigió en 1948 la revista literaria Marginalia, que duró hasta el año siguiente, fecha en que pasa a formar parte del consejo de redacción de la revista Número.
También en 1949, Benedetti publicó su primer libro de cuentos, Esta mañana, y un año más tarde, los poemas de Sólo mientras tanto. En 1953 apareció su primera novela, Quién de nosotros. Entre 1954 y 1960 ocupó tres veces la dirección literaria de Marcha, la revista más influyente de la vida política y cultural del Uruguay y una de las más importantes de América Latina. Fue clausurada en noviembre de 1974, después de sufrir numerosas suspensiones tras el golpe de estado de 1973. Con Poemas de la oficina, publicado en 1956, Benedetti influenció a los poetas de su generación sobre todo por el tono conversacional.
En 1957 viajó por primera vez a Europa. En ese mismo año, en el ámbito continental se produjo un acontecimiento que marcó no sólo a Mario Benedetti sino a todos los intelectuales latinoamericanos: la Revolución Cubana. Este hecho fue fundamental para el desarrollo literario y político del escritor uruguayo. Como el mismo ha declarado, le hizo mirar a América Latina cuando la mayoría de los intelectuales vivían deslumbrados por lo europeo. En 1966 visitó por primera vez Cuba y, entre1968 y 1971, trabajó en Casa de las Américas, institución cultural cubana.
En 1959 publicó el libro de El país de la cola de paja. Con su novela La tregua, que apareció en 1960, Benedetti adquirió importancia internacional. En 1973, ante el golpe de estado en su país, se vio forzado a salir de Uruguay. Inició un exilio de 12 años y vivió en Argentina, Perú, Cuba y España.Su enorme producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas canciones, y suma más de sesenta obras, entre las que destacan la novela Gracias por el fuego (1965), el ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), los cuentos de Con y sin nostalgia (1977) y los poemas de Viento del exilio (1981). En 1987 recibió el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. Sus libros más recientes son Despistes y franquezas (1990), Las soledades de Babel (1991), La borra del café (1992), Perplejidades de fin de siglo (1993) y su más reciente novela Andamios (1996). Su obra poética completa ha sido recogida en Inventario Uno (1950-1985) e Inventario Dos (1986-1991) y sus cuentos en Cuentos completos (1947-1994). Existe una biografía de Benedetti escrita por Mario Paoletti, que se titula Mario Benedetti, el aguafiesta.
Mario Benedetti, repartía su tiempo entre Uruguay y España. Después del fallecimiento de su esposa, Luz López, en abril de 2006, luego de luchar contra el alzhéimer, mudó su residencia al centro de Montevideo, Uruguay. Con motivo de este traslado, Benedetti, dona su biblioteca en España, al centro de estudios Iberoamericanos, Mario Benedetti, de la Universidad de Alicante.
NO TE RINDAS
No te rindas, aún estas a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo
Aceptar tus sombras
Enterrar tus miedos
Liberar tu lastre
Retomar tu vuelo
NO TE RINDAS, QUE LA VIDA ES: ESO
Continuar el viaje
Perseguir tus sueños
Destrabar el tiempo
Correr los escombros
Y destapar el cielo
NO TE RINDAS, POR FAVOR NO CEDAS
Aunque el frio queme
Aunque el miedo muerda
Aunque el sol se esconda
Y se calle el viento
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños
Porque la vida es tuya
Y tuyo también el deseo
Porque lo has querido
Y porque te quiero
Porque existe el vino
Y el amor es cierto
Porque no hay heridas
Que no cure el tiempo
Abrir las puertas
Quitar los cerrojos
Abandonar las murallas
Que te protegieron
Vivir la vida y aceptar el reto
Recuperar la risa
Ensayar el canto
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo
Celebrar la vida y retomar los cielos
NO TE RINDAS, POR FAVOR NO CEDAS
Aunque el frio queme
Aunque el miedo muerda
Aunque el sol se ponga y se calle el viento
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo
Porque ésta es la hora y el mejor momento
Porque no estás sola
Porque yo te quiero
"MAGNOLIA " Fernando Benedetti

Magnolia
Fernando Benedetti
Aquella noche
En que olías a magnolia
Me deje bautizar por tus aromas
Embriagado en olores
De tu cuerpo inmaculado,
Seduciendo en agonía
El fragor
De tus suspiros
Haciendo tus gemidos míos.
Fue esa noche
De taberna fría,
Cuando besaba
La avenencia, de esos
Labios, que despedían fuego
Pero no quemaban,
Humedecíamos las
Llamas del infierno
Cuando ardías a mi lado.
Mis manos recorrían
El temblor boscoso de
Tu pubis,
En el abordar de la
La erección del seno,
Induciendo a mi cuerpo
Sudoroso y frágil,
A derramar gotas
De pasión oscuro,
En ese cuarto frío,
/Allí,
Te había conocido.
Fernando Benedetti
Aquella noche
En que olías a magnolia
Me deje bautizar por tus aromas
Embriagado en olores
De tu cuerpo inmaculado,
Seduciendo en agonía
El fragor
De tus suspiros
Haciendo tus gemidos míos.
Fue esa noche
De taberna fría,
Cuando besaba
La avenencia, de esos
Labios, que despedían fuego
Pero no quemaban,
Humedecíamos las
Llamas del infierno
Cuando ardías a mi lado.
Mis manos recorrían
El temblor boscoso de
Tu pubis,
En el abordar de la
La erección del seno,
Induciendo a mi cuerpo
Sudoroso y frágil,
A derramar gotas
De pasión oscuro,
En ese cuarto frío,
/Allí,
Te había conocido.
"MUJER ARDIENTE" Carlos Alfonso Uribe.

MUJER ARDIENTE
Mujer ardiente de sabios ojos,
tus cabellos de arena purpura
de oro rojo,
mirada que hipnotiza
mis pasos caminando
sobre las espinas
del universo que cubre
tu cuerpo con pétalos de rosas.
Sangra mi corazón de alegría
al soñar con tu cuerpo,
desnudo manantial
que obsesionas
los látigos de fuego
donde florecen
los claveles rojos
dentro de mi cuerpo
y duermen en mis sentimientos
eternamente.
El roció de la aurora
las revive
con la sangre que derraman
mis profundos
y enamorados pensamientos,
eróticos, sublimes,
se esconden
donde duerme el alma
y se despiertan
las sensuales ilusiones.
Tus brazos bailan,
mis manos las buscan
y tus manos
aplauden
risas de flamenco
en tu mirada,
tu cuerpo flameante
me desnuda
y me vuelves loco.
Mujer ardiente
tus caderas
violín que camina
sobre las cuerdas
de mi alma
al son de tu risa
que enamora,
mi corazón danza un bolero
con tu música
al son de mi guitarra
que entre mis manos
las sensitivas
yemas de mis dedos
tocan las colinas
que no cubrieron tu cuerpo
los pétalos de rosa.
Carlos Alfonso Uribe
Mujer ardiente de sabios ojos,
tus cabellos de arena purpura
de oro rojo,
mirada que hipnotiza
mis pasos caminando
sobre las espinas
del universo que cubre
tu cuerpo con pétalos de rosas.
Sangra mi corazón de alegría
al soñar con tu cuerpo,
desnudo manantial
que obsesionas
los látigos de fuego
donde florecen
los claveles rojos
dentro de mi cuerpo
y duermen en mis sentimientos
eternamente.
El roció de la aurora
las revive
con la sangre que derraman
mis profundos
y enamorados pensamientos,
eróticos, sublimes,
se esconden
donde duerme el alma
y se despiertan
las sensuales ilusiones.
Tus brazos bailan,
mis manos las buscan
y tus manos
aplauden
risas de flamenco
en tu mirada,
tu cuerpo flameante
me desnuda
y me vuelves loco.
Mujer ardiente
tus caderas
violín que camina
sobre las cuerdas
de mi alma
al son de tu risa
que enamora,
mi corazón danza un bolero
con tu música
al son de mi guitarra
que entre mis manos
las sensitivas
yemas de mis dedos
tocan las colinas
que no cubrieron tu cuerpo
los pétalos de rosa.
Carlos Alfonso Uribe
"FIESTA" Fernando Benedetti
FIESTA
Benedetti 04/09
Benedetti 04/09
Era un monasterio mudo
Sin monjes, sin misas,
Era un claustro muerto,
Solo hablaban sus campanas,
Su abadía había resucitado
Con el titilan de sus sonajas,
Enajenadas por la brisa.
Era un domingo de
Un atardecer anaranjado,
el sol
Estaba repicando
Un hasta luego,
Seduciendo
Una pintura de oro y fuego,
Concebida
En el lienzo del artista,
Desahuciando al astro,
En acuarela tibia.
Exaltando sus pinceles
Que cortejan a la noche
Al pintar la luna, con
Brochas frágiles
De colores fuertes.
De matices Llenos,
Porque así está hecha,
Redonda y llena,
Estaba en embarazo.
Nacimiento
De estrellas y luceros,
Que aborta en luces,
Concibiendo partícula
Sin monjes, sin misas,
Era un claustro muerto,
Solo hablaban sus campanas,
Su abadía había resucitado
Con el titilan de sus sonajas,
Enajenadas por la brisa.
Era un domingo de
Un atardecer anaranjado,
el sol
Estaba repicando
Un hasta luego,
Seduciendo
Una pintura de oro y fuego,
Concebida
En el lienzo del artista,
Desahuciando al astro,
En acuarela tibia.
Exaltando sus pinceles
Que cortejan a la noche
Al pintar la luna, con
Brochas frágiles
De colores fuertes.
De matices Llenos,
Porque así está hecha,
Redonda y llena,
Estaba en embarazo.
Nacimiento
De estrellas y luceros,
Que aborta en luces,
Concibiendo partícula
De fulgores y rugidos
En artificiales fuegos.
Explotan en el cielo,
Caen gotas ardorosas,
Fragmentos
De pétalos de viento,
Manojo de guirnaldas encendidas,
Vertiendo serpentinas
Vestidas de satín y seda,
Como en fiesta,
Vasija rebosada en polvareda.
Toda esa fantasía descolgada
De la manos del pintor,
En el bastidor de noche,
Se convierten,
En intimidad de besos,
De espirales movimientos,
Del sudor angustioso del autor,
Envueltas en oscuro velo
En el querer despedir al sol,
Y casarse con el festín de noche.
En artificiales fuegos.
Explotan en el cielo,
Caen gotas ardorosas,
Fragmentos
De pétalos de viento,
Manojo de guirnaldas encendidas,
Vertiendo serpentinas
Vestidas de satín y seda,
Como en fiesta,
Vasija rebosada en polvareda.
Toda esa fantasía descolgada
De la manos del pintor,
En el bastidor de noche,
Se convierten,
En intimidad de besos,
De espirales movimientos,
Del sudor angustioso del autor,
Envueltas en oscuro velo
En el querer despedir al sol,
Y casarse con el festín de noche.
"JUEGOS DE AMOR" Carlos Alfonso Uribe.
JUEGOS DE AMOR
Por que te amo?
vuelo entre las aves,
las mariposas
acarician tus mejillas
en el amarillo pálido
del miedo sensible
de la obstinación aparente
al saber que el amor
suele perderse,
esfumarse.
Sueño dejarte ir volando
en las nubes
de tu blanca risa
cuando corríamos
tarde hacia la iglesia,
la arena del mar
en mis bolsillos
llegando tarde
a rezar el credo del amor
en nuestras vidas.
Tu de espaldas al horizonte
tomándote una caipiriña.
La cresta espumosa de las olas
cubrían nuestras sienes,
vasca de sal y agua,
diminuta sombrilla de terciopelo,
acaricias y cubres
mis pensamientos
con tu sombra espiritual.
Perdóname
al son de la armonía
de tus sabios besos
y volver románticos
los juegos de pasión
cuando nos hundíamos
haciendo del amor
una poesía,
y desde lejos
nos miraban los turistas.
Forma espiritual
en que te pido perdón
arrodillado
en la desnuda playa
con tus pechos
entre mis brazos,
y tu boca sellada
a la mía muy serena,
y de esta forma
poder soñar
algún día
sobre la arena del mar
poder volverte a acariciar.
Carlos Alfonso Uribe. Cuando un ave se va, deja siempre su nido, y si realmente en el le gusta vivir, vuelve donde su enamorado, aunque en su largo viaje lo haya perdido.
Por que te amo?
vuelo entre las aves,
las mariposas
acarician tus mejillas
en el amarillo pálido
del miedo sensible
de la obstinación aparente
al saber que el amor
suele perderse,
esfumarse.
Sueño dejarte ir volando
en las nubes
de tu blanca risa
cuando corríamos
tarde hacia la iglesia,
la arena del mar
en mis bolsillos
llegando tarde
a rezar el credo del amor
en nuestras vidas.
Tu de espaldas al horizonte
tomándote una caipiriña.
La cresta espumosa de las olas
cubrían nuestras sienes,
vasca de sal y agua,
diminuta sombrilla de terciopelo,
acaricias y cubres
mis pensamientos
con tu sombra espiritual.
Perdóname
al son de la armonía
de tus sabios besos
y volver románticos
los juegos de pasión
cuando nos hundíamos
haciendo del amor
una poesía,
y desde lejos
nos miraban los turistas.
Forma espiritual
en que te pido perdón
arrodillado
en la desnuda playa
con tus pechos
entre mis brazos,
y tu boca sellada
a la mía muy serena,
y de esta forma
poder soñar
algún día
sobre la arena del mar
poder volverte a acariciar.
Carlos Alfonso Uribe. Cuando un ave se va, deja siempre su nido, y si realmente en el le gusta vivir, vuelve donde su enamorado, aunque en su largo viaje lo haya perdido.
viernes, 24 de abril de 2009
"MIGUEL HERNANDEZ" Por Fernando Benedetti

MIGUEL HERNANDEZ
(Orihuela 1910-Alicante 1942) Poeta español. Nace en un pequeño pueblo del levante español en Orihuela, hijo de un contratante de ganado de cabras. Estudia en el colegio del Ave María, anexo, al colegio de santo domingo. En el año de 1.925 por orden de su padre deja la escuela y se dedica al pastoreo de cabras. Su vocación literaria le llevó a leer a los autores clásicos españoles y a ingresar en el círculo El Radical, con Ramón Sijé, con quien tendría una gran amistad. Tras publicar algunos poemas en el periódico de Orihuela y la revista El Gallo Crisis, en 1933 apareció su primer libro, Perito en lunas cuyo estilo característico caló hondo en ciertos sectores de la crítica y literatura de la época. En 1934 se trasladó a Madrid, no sin pasar dificultades al principio, y publicó, esta vez en la revista Cruz y Raya, su auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. En 1935 apareció El rayo que no cesa, integrado principalmente por sonetos escritos según las formas clásicas de siglo de oro. Al iniciarse la guerra civil española, Hernández se afilió al Partido comunista y se alistó en el ejército republicano.
Durante la guerra, su producción poética tuvo un carácter marcadamente político, incluso propagandístico: Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939) y El labrador de más aire que, aunque publicado en 1937, su redacción es muy anterior. Ese mismo año, se casó con Josefina Manresa, y, a lo largo de la guerra, participó en actividades de izquierda comunista y antifascismo internacionales (II congreso de intelectuales antifascistas y un viaje como invitado a la Unión Soviética, al II congreso de teatro soviético). En la primavera de 1939, ante la desbandada general del frente republicano, Miguel Hernández intenta cruzar la frontera portuguesa y es devuelto a las autoridades españolas. Así comienza su larga peregrinación por cárceles: Sevilla, Madrid. Difícil imaginarnos la vida en las prisiones en los meses posteriores a la guerra. Inesperadamente, a mediados de septiembre de 1939, es puesto en libertad. Fatídicamente, arrastrado por el amor a los suyos, se dirige a Orihuela, donde es encarcelado de nuevo en el seminario de San Miguel, convertido en prisión. El poeta -como dice lleno de amargura- sigue "haciendo turismo" por las cárceles de Madrid, Ocaña, Alicante, hasta que en su indefenso organismo se declara una "tuberculosis pulmonar aguda" que se extiende a ambos pulmones, alcanzando proporciones tan alarmantes que hasta el intento de trasladarlo al Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli resulta imposible. Entre dolores acerbos, hemorragias agudas, golpes de tos, Miguel Hernández se va consumiendo inexorablemente. El 28 de marzo de 1942 expira a los treinta y un años de edad.
Tus cartas son un vino
A mi gran Josefina adorada
Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para mi corazón.
Desde que estoy ausente
no sé sino soñar,
igual que el mar
tu cuerpo, amargo igual que el mar.
Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón.
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré.
Cuando me falte sangre
con zumo de clavel,
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.
(Orihuela 1910-Alicante 1942) Poeta español. Nace en un pequeño pueblo del levante español en Orihuela, hijo de un contratante de ganado de cabras. Estudia en el colegio del Ave María, anexo, al colegio de santo domingo. En el año de 1.925 por orden de su padre deja la escuela y se dedica al pastoreo de cabras. Su vocación literaria le llevó a leer a los autores clásicos españoles y a ingresar en el círculo El Radical, con Ramón Sijé, con quien tendría una gran amistad. Tras publicar algunos poemas en el periódico de Orihuela y la revista El Gallo Crisis, en 1933 apareció su primer libro, Perito en lunas cuyo estilo característico caló hondo en ciertos sectores de la crítica y literatura de la época. En 1934 se trasladó a Madrid, no sin pasar dificultades al principio, y publicó, esta vez en la revista Cruz y Raya, su auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. En 1935 apareció El rayo que no cesa, integrado principalmente por sonetos escritos según las formas clásicas de siglo de oro. Al iniciarse la guerra civil española, Hernández se afilió al Partido comunista y se alistó en el ejército republicano.
Durante la guerra, su producción poética tuvo un carácter marcadamente político, incluso propagandístico: Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939) y El labrador de más aire que, aunque publicado en 1937, su redacción es muy anterior. Ese mismo año, se casó con Josefina Manresa, y, a lo largo de la guerra, participó en actividades de izquierda comunista y antifascismo internacionales (II congreso de intelectuales antifascistas y un viaje como invitado a la Unión Soviética, al II congreso de teatro soviético). En la primavera de 1939, ante la desbandada general del frente republicano, Miguel Hernández intenta cruzar la frontera portuguesa y es devuelto a las autoridades españolas. Así comienza su larga peregrinación por cárceles: Sevilla, Madrid. Difícil imaginarnos la vida en las prisiones en los meses posteriores a la guerra. Inesperadamente, a mediados de septiembre de 1939, es puesto en libertad. Fatídicamente, arrastrado por el amor a los suyos, se dirige a Orihuela, donde es encarcelado de nuevo en el seminario de San Miguel, convertido en prisión. El poeta -como dice lleno de amargura- sigue "haciendo turismo" por las cárceles de Madrid, Ocaña, Alicante, hasta que en su indefenso organismo se declara una "tuberculosis pulmonar aguda" que se extiende a ambos pulmones, alcanzando proporciones tan alarmantes que hasta el intento de trasladarlo al Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli resulta imposible. Entre dolores acerbos, hemorragias agudas, golpes de tos, Miguel Hernández se va consumiendo inexorablemente. El 28 de marzo de 1942 expira a los treinta y un años de edad.
Tus cartas son un vino
A mi gran Josefina adorada
Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para mi corazón.
Desde que estoy ausente
no sé sino soñar,
igual que el mar
tu cuerpo, amargo igual que el mar.
Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón.
Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré.
Cuando me falte sangre
con zumo de clavel,
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.
" Homenaje Póstumo a Andrés Caicedo Estela" por Carlos Alfonso Uribe
ANDRES CAICEDO ESTELA
Por Carlos Alfonso Uribe
La vida que descubrí y la muerte que si pude entender de Luis Andrés Caicedo Estela, Septiembre 29/51 marzo 4/77
Durante mis primeros años en los que fui torero, donde el proceso cultural era una amalgama de sentimientos lapidados, la cultura me llevo en la vida a conocer personajes del mundo artístico de una calidad existencial que navegaban en una trascendencia siquiatrica diferente. Tratando de encontrar la mía la cual era rechazada totalmente por mi familia y la alta sociedad por el hecho de querer ser torero, me interese mas por la de los que eran reprochados, tan solo porque parecíamos exteriormente mas al retrato de Salvador Dalí vestidos de un existencialismo más exacto a la sombra real y trágica de la Guernica de Picasso que a la verdadera realidad de las efímeras y fantasmagóricas existencias de nuestra hipócrita sociedad. Cuando conocí a Andrés, afuera del teatro San Fernando después de ver la película Pascualino 7 bellezas, Javier Carvajal me presento a Andrés, a Carlos Mayolo con quien tuve una muy sincera amistad QEPD, y a Luis Ospina, dialogamos de la película y me invitaron a el café de los turcos ,y durante la tertulia cultural donde comí por primera vez un encebollado de carne a la plancha y una ensalada turka, me di cuenta del viaje extrasensorial a que Andrés se dedicaba, me ofreció unos percodanes, dulces que yo no conocía y de unos efectos más rápidos que la efímera paz de mi tierra los cuales no acepte, fuera de que toreaba al otro día en la plaza de toros de Cali. Luego lo fui conociendo y me pareció un ser demasiado excéntrico e inteligente, nuestras tertulias se desarrollaban los fines de semana en la finca del Poeta Nicholls en Potrerito donde asistían Luis Fernando Londoño Capurro, Daniel Samper Pizano quien era editorialista del pueblo con quien jugaba pin pon y siempre quedamos empatados, Carlos Mayolo, Javier Carvajal, y los inseparables amiguitos de Andrés, Clarita y Guillermito Lenis que en la época tendrían 12 y 13 años de edad, ya eran unos adultos en su vida intelectual y masters de la rumba social. También conocí a muchos personajes de la farándula actual de la época que seria una lista demasiado larga de nombrar, más extensa, pero de menos quilates que la corta vida de Andrés .De esta forma le conocí a Andrés, diferente a la forma de otros, que en esa contagiosa idolatría aduladora en la que siempre se manifestaban hablando de el como un héroe literario y no de su verdadero problema, crearon en él a un Llanero Solitario criollo que para mí fue un ser extraordinario en su talento y conceptos intelectuales, pero de una paranoia existencial acelerada por lo que no entendió el proceso natural de el Holliwood que él esperaba, el de conocer los directores de cine en cualquier café, y se encontró en la galaxia de Andrómeda disfrazada de Judas sin las treinta monedas de plata. Fue esta una de las frustraciones más grandes de este genio de la literatura Colombiana que deambuló errante y sin el reconocimiento que el esperaba para plasmar sus ideales Cineofilos y literarios que necesitan una lucha perseverante como la de Alejandro el grande para triunfar en los momentos críticos de su existencia. Le tocó a Andrés regresar a su tierra lleno de frustraciones porque sus sueños se volvieron pesadillas en un mundo donde la empanada era caviar y el champan era mazamorra. Siempre es de admirar que batalló con su mente en alto para editar la obra que era el pedestal definitivo de un suicidio inesperado, viva la música. En esta corta cronología, he hecho un recuento corto y personal de su belleza interior y de los conflictos personales que tuvo con su retrato de Dorian Gray en el efímero teatro de sus obras personales. En Bogotá en el año 76 yo toreaba por primera vez en la Santa María y me hospedaba en el apartamento del escritor Alberto Botero, Andrés se encontraba por ese entonces en el mismo edificio y lo invite a la corrida de la cual disfrutamos y en la que me di cuenta por medio de Catherine ex esposa de Alberto profesora de música medieval en la Sorbona de París y amante de la naturaleza quien después de la corrida se me acerco y me dijo tiernamente, Carlos, en tus ojos vi lagrimas de compasión cuando ibas a matar al toro, la naturaleza esta en el fondo de tu alma y no en la del infierno de la muerte sin sentido. Fue ella quien me mostró el mundo de las islas Galápagos donde encontré la salvación espiritual de mi vida, la de no matar nunca en un futuro ninguna especie viva creada por Dios. Al otro día quede de viajar a Cali con Andrés y en el aeropuerto el dorado yo me monte en el avión y veo que él no aparece, iba ya en su galopante mundo valliunesco, tomo la entrada del avión que viajaba a Medellín por equivocación y desde allá me llamo en la noche de que lo recogiera en Cali. Esas eran anécdotas normales en la vida de Andrés y de las cuales me ensenaron a conocerlo con una alta similitud a la de su obra literaria. Me comento en el año 77 en Bogotá donde le acompañe a repartir las revistas de ojo al cine que le quedaban a los libreros de la ciudad de que la vida tan solo tenía sentido en el hasta los 25 años, y yo le pregunte porque, y me contesto que la existencia era una realidad donde se vivía día día una acelerada vejez, que él no quería llegar a ella, y de que su juventud tenia canas sin saber porque. Yo aprovechaba para terminar de hablar con la Casa Lozano que apoderaban por ese entonces a Palomo Linares de mi viaje a España para torear bajo su apoderamiento, el que firme y al nunca aparecí, España no era mi vida, en ese entonces había tomado la decisión e preservar la vida en toda su extensión, mis sentimientos dejaron de ser una tradición y se convirtieron en la realidad de mi existencia, matar mas toros no eran mis ideales. Al regreso a Cali deje a Andrés en su apartamento en la noche ya que viajamos en el último vuelo de Avianca de las 7PM, lo deje en un taxi en su apartamento al frente de Ventolini en la avenida 6a donde vivía con Patricia Restrepo esposa de Mayolo. Escuche una fuerte discusión y entre al apartamento, Andrés estaba llorando y diciéndole a Patricia, no me dejes. Patricia me hablo después en una corta conversación comunicándome tranquilamente que ella se encargaba de Andrés y que todo se iba a arreglar. Salí del apartamento y Andrés me siguió, yo le vi en su cara una máscara vacía, le pregunté, Andrés no vas a tomar el vuelo eterno por tus propia manos, me prometió que no, que iba a comprar algo de comer y que nos veíamos al día siguiente. Me fui a mi casa un poco preocupado pero seguro de que todo estaba controlado. En la noche del otro día tome un bus en el club San Fernando dirigiéndome a la avenida 6a y me encontré en el a Juan Manuel Moreno Escultor, y a Cronopio que por esos días era un sastre paisa que hacia deleitarnos con sus diseños de ropa de los que éramos sus mejores clientes. Los vi tristes, me dijeron Carlos, Andrés se ha suicidado.Esa misma noche escribí uno de los poemas mas bellos de mi vida dedicado a ese amigo que comprendí por su ansiedad de conocer la efímera realidad de la vida, pero vivió en la convulsionada, creativa, genial y talentosa forma personal de interpretar su propia existencia.
Carlos Alfonso uribe.
Por Carlos Alfonso Uribe
La vida que descubrí y la muerte que si pude entender de Luis Andrés Caicedo Estela, Septiembre 29/51 marzo 4/77
Durante mis primeros años en los que fui torero, donde el proceso cultural era una amalgama de sentimientos lapidados, la cultura me llevo en la vida a conocer personajes del mundo artístico de una calidad existencial que navegaban en una trascendencia siquiatrica diferente. Tratando de encontrar la mía la cual era rechazada totalmente por mi familia y la alta sociedad por el hecho de querer ser torero, me interese mas por la de los que eran reprochados, tan solo porque parecíamos exteriormente mas al retrato de Salvador Dalí vestidos de un existencialismo más exacto a la sombra real y trágica de la Guernica de Picasso que a la verdadera realidad de las efímeras y fantasmagóricas existencias de nuestra hipócrita sociedad. Cuando conocí a Andrés, afuera del teatro San Fernando después de ver la película Pascualino 7 bellezas, Javier Carvajal me presento a Andrés, a Carlos Mayolo con quien tuve una muy sincera amistad QEPD, y a Luis Ospina, dialogamos de la película y me invitaron a el café de los turcos ,y durante la tertulia cultural donde comí por primera vez un encebollado de carne a la plancha y una ensalada turka, me di cuenta del viaje extrasensorial a que Andrés se dedicaba, me ofreció unos percodanes, dulces que yo no conocía y de unos efectos más rápidos que la efímera paz de mi tierra los cuales no acepte, fuera de que toreaba al otro día en la plaza de toros de Cali. Luego lo fui conociendo y me pareció un ser demasiado excéntrico e inteligente, nuestras tertulias se desarrollaban los fines de semana en la finca del Poeta Nicholls en Potrerito donde asistían Luis Fernando Londoño Capurro, Daniel Samper Pizano quien era editorialista del pueblo con quien jugaba pin pon y siempre quedamos empatados, Carlos Mayolo, Javier Carvajal, y los inseparables amiguitos de Andrés, Clarita y Guillermito Lenis que en la época tendrían 12 y 13 años de edad, ya eran unos adultos en su vida intelectual y masters de la rumba social. También conocí a muchos personajes de la farándula actual de la época que seria una lista demasiado larga de nombrar, más extensa, pero de menos quilates que la corta vida de Andrés .De esta forma le conocí a Andrés, diferente a la forma de otros, que en esa contagiosa idolatría aduladora en la que siempre se manifestaban hablando de el como un héroe literario y no de su verdadero problema, crearon en él a un Llanero Solitario criollo que para mí fue un ser extraordinario en su talento y conceptos intelectuales, pero de una paranoia existencial acelerada por lo que no entendió el proceso natural de el Holliwood que él esperaba, el de conocer los directores de cine en cualquier café, y se encontró en la galaxia de Andrómeda disfrazada de Judas sin las treinta monedas de plata. Fue esta una de las frustraciones más grandes de este genio de la literatura Colombiana que deambuló errante y sin el reconocimiento que el esperaba para plasmar sus ideales Cineofilos y literarios que necesitan una lucha perseverante como la de Alejandro el grande para triunfar en los momentos críticos de su existencia. Le tocó a Andrés regresar a su tierra lleno de frustraciones porque sus sueños se volvieron pesadillas en un mundo donde la empanada era caviar y el champan era mazamorra. Siempre es de admirar que batalló con su mente en alto para editar la obra que era el pedestal definitivo de un suicidio inesperado, viva la música. En esta corta cronología, he hecho un recuento corto y personal de su belleza interior y de los conflictos personales que tuvo con su retrato de Dorian Gray en el efímero teatro de sus obras personales. En Bogotá en el año 76 yo toreaba por primera vez en la Santa María y me hospedaba en el apartamento del escritor Alberto Botero, Andrés se encontraba por ese entonces en el mismo edificio y lo invite a la corrida de la cual disfrutamos y en la que me di cuenta por medio de Catherine ex esposa de Alberto profesora de música medieval en la Sorbona de París y amante de la naturaleza quien después de la corrida se me acerco y me dijo tiernamente, Carlos, en tus ojos vi lagrimas de compasión cuando ibas a matar al toro, la naturaleza esta en el fondo de tu alma y no en la del infierno de la muerte sin sentido. Fue ella quien me mostró el mundo de las islas Galápagos donde encontré la salvación espiritual de mi vida, la de no matar nunca en un futuro ninguna especie viva creada por Dios. Al otro día quede de viajar a Cali con Andrés y en el aeropuerto el dorado yo me monte en el avión y veo que él no aparece, iba ya en su galopante mundo valliunesco, tomo la entrada del avión que viajaba a Medellín por equivocación y desde allá me llamo en la noche de que lo recogiera en Cali. Esas eran anécdotas normales en la vida de Andrés y de las cuales me ensenaron a conocerlo con una alta similitud a la de su obra literaria. Me comento en el año 77 en Bogotá donde le acompañe a repartir las revistas de ojo al cine que le quedaban a los libreros de la ciudad de que la vida tan solo tenía sentido en el hasta los 25 años, y yo le pregunte porque, y me contesto que la existencia era una realidad donde se vivía día día una acelerada vejez, que él no quería llegar a ella, y de que su juventud tenia canas sin saber porque. Yo aprovechaba para terminar de hablar con la Casa Lozano que apoderaban por ese entonces a Palomo Linares de mi viaje a España para torear bajo su apoderamiento, el que firme y al nunca aparecí, España no era mi vida, en ese entonces había tomado la decisión e preservar la vida en toda su extensión, mis sentimientos dejaron de ser una tradición y se convirtieron en la realidad de mi existencia, matar mas toros no eran mis ideales. Al regreso a Cali deje a Andrés en su apartamento en la noche ya que viajamos en el último vuelo de Avianca de las 7PM, lo deje en un taxi en su apartamento al frente de Ventolini en la avenida 6a donde vivía con Patricia Restrepo esposa de Mayolo. Escuche una fuerte discusión y entre al apartamento, Andrés estaba llorando y diciéndole a Patricia, no me dejes. Patricia me hablo después en una corta conversación comunicándome tranquilamente que ella se encargaba de Andrés y que todo se iba a arreglar. Salí del apartamento y Andrés me siguió, yo le vi en su cara una máscara vacía, le pregunté, Andrés no vas a tomar el vuelo eterno por tus propia manos, me prometió que no, que iba a comprar algo de comer y que nos veíamos al día siguiente. Me fui a mi casa un poco preocupado pero seguro de que todo estaba controlado. En la noche del otro día tome un bus en el club San Fernando dirigiéndome a la avenida 6a y me encontré en el a Juan Manuel Moreno Escultor, y a Cronopio que por esos días era un sastre paisa que hacia deleitarnos con sus diseños de ropa de los que éramos sus mejores clientes. Los vi tristes, me dijeron Carlos, Andrés se ha suicidado.Esa misma noche escribí uno de los poemas mas bellos de mi vida dedicado a ese amigo que comprendí por su ansiedad de conocer la efímera realidad de la vida, pero vivió en la convulsionada, creativa, genial y talentosa forma personal de interpretar su propia existencia.
Carlos Alfonso uribe.
"ANDRES" Carlos Alfonso Uribe
Andrés
Te guardo en lo más profundo
de un sonido celestial,
en el punto que converge
el llano espiritual de tu ternura,
en la perdida fugaz
de una abeja de cristal.
Escritor entretenido
en los mas bellos
principios de la paz,.
terminaste por si mismo,
emprendiste el camino oculto
que nunca descubriste,
tal vez la paranoia
de las miradas ocultas
que no te entendieron,
Pagaran con ignorancia
el pasaje eterno
en ti a la eternidad.
Me di cuenta de tu muerte
en el transporte urbano;
te acuerdas de Cronopio?
de José Antonio Moreno?
nuestro amigo el sastre
y tu amigo el escultor,
el uno cose para siempre
tus medidas,
y el otro esculpe
con temor su soledad.
Es que ya no estas
amigo Andrés,
el violín perdió el ensamblaje
literario de tu crítica,
cuerda real
que no entendió la sociedad.
Carlos Alfonso Uribe 16/1/81
Te guardo en lo más profundo
de un sonido celestial,
en el punto que converge
el llano espiritual de tu ternura,
en la perdida fugaz
de una abeja de cristal.
Escritor entretenido
en los mas bellos
principios de la paz,.
terminaste por si mismo,
emprendiste el camino oculto
que nunca descubriste,
tal vez la paranoia
de las miradas ocultas
que no te entendieron,
Pagaran con ignorancia
el pasaje eterno
en ti a la eternidad.
Me di cuenta de tu muerte
en el transporte urbano;
te acuerdas de Cronopio?
de José Antonio Moreno?
nuestro amigo el sastre
y tu amigo el escultor,
el uno cose para siempre
tus medidas,
y el otro esculpe
con temor su soledad.
Es que ya no estas
amigo Andrés,
el violín perdió el ensamblaje
literario de tu crítica,
cuerda real
que no entendió la sociedad.
Carlos Alfonso Uribe 16/1/81
"PASION AJENA" Fernando Benedetti
Pasión ajena
Benedetti
Nos hallamos en la fiesta,
Ella me miro,
Y yo la mire a ella,
Tomamos una copa,
Cuando levante la cara
Para volver a verla,
Sus labios estaban rojos.
Ese rojo carmesí
Con sabor a vino tinto.
Sus manos que sostenían la copa
Temblaban,
como las hojas tiemblan en otoño
Cuando están listas para dejarse caer al suelo.
La velada tomaba otro tinte,
Era mi rostro pálido
Estaba frio como el mármol,
Mis manos estaban rígidas
Aferrando a copa para que no cayera,
Lo único común era el temblor
De nuestros corazones, que hablaban
/en afonía.
No nos conocíamos
Pero nos mirábamos,
Estábamos seguros
Que teníamos años
De habernos visto,
De haber compartido juntos
Esa fantasía de los juegos prohibidos.
De haber tomado esos vinos,
Porque conocía esos labios sensuales
Y ella conocía mi rostro pálido,
Cuando nos miramos a los ojos.
Decidí dejar la copa y dirigirme a ella,
Cuando casi olía su aliento
Y escuchaba el palpitar de su corazón sediento,
Arribo su dueño, un hombre apuesto,
La cogió del brazo y quitándole el rojo
Carmesí con un solo beso.
Se despidió de mí, dejando la copa
Sobre la mesa, humendecidas en sus bordes
De aromas que yo perdí, como impronta de pasión ajena.
Benedetti
Nos hallamos en la fiesta,
Ella me miro,
Y yo la mire a ella,
Tomamos una copa,
Cuando levante la cara
Para volver a verla,
Sus labios estaban rojos.
Ese rojo carmesí
Con sabor a vino tinto.
Sus manos que sostenían la copa
Temblaban,
como las hojas tiemblan en otoño
Cuando están listas para dejarse caer al suelo.
La velada tomaba otro tinte,
Era mi rostro pálido
Estaba frio como el mármol,
Mis manos estaban rígidas
Aferrando a copa para que no cayera,
Lo único común era el temblor
De nuestros corazones, que hablaban
/en afonía.
No nos conocíamos
Pero nos mirábamos,
Estábamos seguros
Que teníamos años
De habernos visto,
De haber compartido juntos
Esa fantasía de los juegos prohibidos.
De haber tomado esos vinos,
Porque conocía esos labios sensuales
Y ella conocía mi rostro pálido,
Cuando nos miramos a los ojos.
Decidí dejar la copa y dirigirme a ella,
Cuando casi olía su aliento
Y escuchaba el palpitar de su corazón sediento,
Arribo su dueño, un hombre apuesto,
La cogió del brazo y quitándole el rojo
Carmesí con un solo beso.
Se despidió de mí, dejando la copa
Sobre la mesa, humendecidas en sus bordes
De aromas que yo perdí, como impronta de pasión ajena.
sábado, 18 de abril de 2009
" JULIO FLÓREZ" 1.863-1.923 Por Fernando Benedetti

JULIO FLÓREZ
Poeta boyacense (Chiquinquirá, mayo 22 de 1863 - Usiacurí, Atlántico, febrero 7 de 1923). Julio Flórez fue el séptimo de los diez hijos del médico liberal Policarpo María Flórez, presidente del Estado Soberano de Boyacá en 1871, y de Dolores Roa de Flórez, dama perteneciente al partido conservador colombiano.
Educado bajo estricto control religioso en los colegios de Chiquinquirá, nacionalmente conocida como la Villa de los Milagros, y sede de la Orden Dominicana de sacerdotes católicos que administran la fe de los creyentes en el poder sobrenatural de la Virgen del Rosario, llamada la Patrona de Colombia, Julio Flórez recibió el don de la poesía, al igual que sus hermanos, entre los que se destacaron el médico Manuel de Jesús, el abogado Leónidas y el ingeniero Alejandro A. Flórez.
Julio Flórez tuvo que interrumpir sus estudios por las guerras civiles volvían difícil la situación económica. Comenzó a frecuentar los ambientes literarios donde entabló relaciones con personas de gran valor artístico y humano, como el poeta Candelario Obeso, quien no solamente recibió el rechazo general por su raza, sino también por refutar los cánones de vida ordenada impuestos por la Iglesia y la sociedad Bogotana.
En 1884 Candelario Obeso se suicidó y en su sepelio el joven Julio Flórez, de 17 años, exaltó su memoria en versos emocionados. Esta primera irrupción en la tribuna pública marcó el principio de su carrera. En 1886 su nombre apareció entre los bardos consagrados en la antología poética La Lira Nueva, publicada por José María Rivas Groot. A partir de 1887 y tras la muerte de Leónidas, Julio Flórez dejó la casa fraterna y comenzó una vida independiente, sosteniéndose con el producto de su actividad artística, que en Colombia ha sido siempre mal reputada y peor remunerada. Así, atravesó una larga etapa de "hambres de poeta" como él la describiría posteriormente. Su gran orgullo político no le permitió claudicar de sus convicciones liberales para aceptar posiciones ofrecidas por el gobierno conservador, como un puesto en la Biblioteca Nacional o un consulado en el exterior. La racha de infortunios familiares continuó con la tragedia protagonizada por su hermano Alejandro A. en 1891.En 1892 murió el padre, en medio de hondas amarguras personales y de decepciones políticas producidas por el desastre que, según el partido liberal, significaba el gobierno de la Regeneración
En 1883 Flórez publicó su primer libro de poesía, Horas, cuyo título le sugirió José Asunción Silva. Su fama como trovador y personaje romántico seguía creciendo. En 1895 ya había logrado superar las dos grandes desventajas del hombre colombiano: el ser provinciano y el ser pobre. Su valor personal y su arte lo habían colocado muy alto en el panorama cultural, los críticos locales más exigentes se ocupaban de su obra, su presencia era solicitada en los círculos exclusivos de la sociedad capitalina.Flórez se había convertido en el bardo de moda, amado por el pueblo porque sabía pulsar la fibra de los sentimientos de su raza. Sin embargo, su falta de cuidado y su generosidad en la entrega de sus producciones repentinas, a "tipleros y serenateros", originó que muchos poemas no terminados ni corregidos ni pulidos fueran publicados sin su permiso y siguieran circulando, lo que ocasionó un menoscabo en el nivel de calidad de su obra. Sobre este tema el severo crítico Maximiliano Grillo dijo, en 1895: "Admiramos en Flórez el poeta natural que hace estrofas armoniosas, de contornos puros, compuestas no al calor de una inspiración desordenada, sino en horas de recogimiento, cuando parece olvidarse del aplauso pasajero".
Flórez fue señalado como sacrílego, blasfemo y apóstata. Estando en el punto culminante de su carrera literaria, subió al poder, en 1904, el caudillo militar general Rafael Reyes, quien ante la ola de murmullos en su contra, le "aconsejó" abandonar el país. En 1905 Flórez tuvo que salir de Bogotá, ciudad amada y cantada en sus más hermosas rimas. Se dirigió a la Costa Atlántica, luego a Caracas, y de allí inició una gira poética por los países centroamericanos que se prolongó por dos años (1906-1907), en medio del clamor general de sus éxitos, hasta que, estando en México y dispuesto a regresar a Colombia, el general Reyes lo nombró segundo secretario de la Legación de Colombia en España, hacia donde partió en agosto de 1907. Adquiridos a su regreso de Europa lo obligaron a regresar a la capital, después de cinco años en el extranjero. Allí se presentó en una función de bienvenida en el Teatro Colón, durante las celebraciones del primer centenario de la Independencia de Colombia (1910). Fue acogido calurosamente por la crítica y volvió a obtener un grandioso éxito con su público de todas las categorías.
Flórez fue señalado como sacrílego, blasfemo y apóstata. Estando en el punto culminante de su carrera literaria, subió al poder, en 1904, el caudillo militar general Rafael Reyes, quien ante la ola de murmullos en su contra, le "aconsejó" abandonar el país. En 1905 Flórez tuvo que salir de Bogotá, ciudad amada y cantada en sus más hermosas rimas. Se dirigió a la Costa Atlántica, luego a Caracas, y de allí inició una gira poética por los países centroamericanos que se prolongó por dos años (1906-1907), en medio del clamor general de sus éxitos, hasta que, estando en México y dispuesto a regresar a Colombia, el general Reyes lo nombró segundo secretario de la Legación de Colombia en España, hacia donde partió en agosto de 1907. Adquiridos a su regreso de Europa lo obligaron a regresar a la capital, después de cinco años en el extranjero. Allí se presentó en una función de bienvenida en el Teatro Colón, durante las celebraciones del primer centenario de la Independencia de Colombia (1910). Fue acogido calurosamente por la crítica y volvió a obtener un grandioso éxito con su público de todas las categorías.
Así, el 14 de enero de 1923, al borde del sepulcro, Julio Flórez obtuvo un honor retrasado por treinta años. Pocos días después de esta forzada ceremonia, el poeta del pueblo colombiano murió rodeado de sus familiares y amigos, el 7 de febrero. Julio Flórez ha pasado a la historia como un bardo popular, que supo interpretar los amores y los dolores de la raza colombiana bajo temas. Absolutos como la naturaleza, la madre, la patria, la amada y la muerte. Su fama como "el último becqueriano", según palabras de Max Henríquez Ureña, ha desbordado las fronteras nacionales.
" BODAS NEGRAS"
Oye la historia que contóme un día
el viejo enterrador de la comarca:
era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la parca.
Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de la hermosa;
la gente murmuraba con misterio:
es un muerto escapado de la fosa.
En una horrenda noche hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra... y se llevó en los brazos
el rígido esqueleto de la amada.
Y allá en la oscura habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta,
dejó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta.
Ató con cintas los desnudos huesos,
el yerto cráneo coronó de flores,
la horrible boca le cubrió de besos
le contó sonriendo sus amores
Llevó a la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado,
y para siempre se quedó dormido
Suscribirse a:
Entradas (Atom)